He sufrido un ictus ¿Y después qué?

febrero 20, 2014 at 10:47 am

Ictia,   Asociación de ictus y paresiasEl ictus se ha convertido en una de las patologías más comunes de nuestros días, lo cierto es que los protocolos de actuación que se llevan a cabo en los hospitales cada vez son más rápidos, y esto permite salvar muchas vidas. A pesar de esto en la mayor parte de los casos quedan distintas secuelas. Las más llamativas suelen ser las físicas: “mi madre no anda”, “mi padre no mueve el brazo”, etc.


Después están los problemas de comunicación: “mi marido no entiende lo que digo”, “únicamente dice algunas palabras”, etc. También están las que pasan desapercibidas: los fallos de memoria, de atención, que sólo mira hacia un lado, sólo come la mitad del plato, no reconoce su brazo, no se acuerda de cómo hacer una paella, confunde a sus hijos con sus hermanos, llora y ríe exageradamente, etc. Todo esto unido hace que la persona deje de ser independiente y tenga que cambiar su forma de vida y la de su entorno.

¿Qué hacemos ahora?

Necesitamos un equipo de profesionales que abarquen todas estas áreas de forma coordinada para conseguir la autonomía en las actividades de la vida diaria.

La rehabilitación cognitiva (neuropsicología) permite mejorar la atención, ya mira hacia el lado afectado y come todo lo que hay en el plato; la memoria, ya es capaz de recordar los ingredientes de la paella; controla mejor sus emociones, etc.

Un buen funcionamiento cognitivo influye positivamente en la rehabilitación logopédica (comunicación), para conseguir una compresión y expresión adecuada. También le permite seguir las pautas para trabajar otras áreas como la deglución. A su vez, esto repercute en una rehabilitación física eficaz, ya que si la persona afecta se comunica mejor, presta atención a su fisioterapeuta y está motivado el rendimiento será mayor. Ictia, ictus y paresias

Todo lo anterior va a influir en un buen desempeño de las actividades de la vida diaria, objetivo principal de la terapia ocupacional. Se valoran las actividades en las que la persona es dependiente (autocuidado, tareas del hogar, ocio, etc.) y el motivo de ello (físico, cognitivo y el domicilio). En función de esto se busca otra forma de desarrollar las tareas, actividades rehabilitadoras para mejorar los déficit que influyen en ellas o se adapta el domicilio.

A su vez la rehabilitación en terapia ocupacional pone en práctica todas las anteriores reflejándolo en su vida diaria.

Conclusión:

Después de un ictus es necesaria la REHABILITACIÓN INTEGRAL, el trabajo en un área repercute satisfactoriamente en todas las demás.

Artículo escrito por el equipo de Ictia, Asociación de Ictus y Paresias